Luego de presentar el «panchupene», la versión hot del panchuque tucumano, los conductores se preguntaron: «¿Cuánto mide? ¡Es gigantesco!». Pero la conversación, además del tono jocoso, viró al peor lado de una sociedad violenta que ha amenazado a la joven emprendedora tucumana.
«¿Tenés hambre?», le dijo Gabriel a León antes de presentarla. «Sí, es la hora de la merienda», le devolvió, ingenuo. Al lado, estaba Merlina Scaliter, la dueña de Bocallena, la casa que vende wafles con formas de penes y ya alarmó al sector más más conservador de la sociedad tucumana.
Luego de presentar el «panchupene», la versión hot del panchuque tucumano, los conductores se preguntaron: «¿Cuánto mide? ¡Es gigantesco!».
Pero la conversación, además del tono jocoso, viró al peor lado de una sociedad violenta que ha amenazado a la joven emprendedora tucumana.
«Me llegaron comentarios muy buenos y comentarios muy malos. Me molestaron los de odio. Me dijeron que querían prender fuego la cafetería, amenazaron con chocar a mi abuelo, me dijeron que me iban a violar, cosas terribles», denunció Merlina, quien está siendo acosada.
«Tengo miedo a la exposición. Si la gente está tan mal detrás de las redes, no me quiero imaginar lo que haría en la calle», indicó la joven.
Fuente: El Tucumano


